Palacio Barolo

Descubrí la historia del edificio inspirado en La Divina Comedia

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Palacio Barolo

A principios de siglo, Buenos Aires era un pizarrón sobre el que arquitectos de distintas procedencias plasmaban sus sueños estéticos; una Ciudad naciente en donde confluían la bonanza y la ambición. A pocos años del centenario de la Revolución de Mayo, el productor agropecuario Luis Barolo conoció de este lado del océano a un joven arquitecto con el que compartía origen. Barolo había emigrado de Italia en 1890, y desde entonces se había destacado por ser el primer importador de máquinas para hilar algodón del país. Como admirador de Dante Alighieri, encontró en Mario Palanti el hacedor del palacio con el que esperaba traducir la Divina Comedia al hormigón.

El edificio ubicado sobre Avenida de Mayo mediría 90 metros, más otros 10 del faro giratorio que lo haría visible desde Uruguay. Con un estilo ecléctico e impresionista, la fachada tendría la elegancia europea, la modernidad estadounidense y personalidad porteña, coronada con una cúpula inspirada en el templo Rajarani Bhubaneshvar de la India.

Inaugurado en 1923, el Palacio Barolo fue el edificio de hormigón armado más alto de Sudamérica y uno de los más altos del mundo hasta la construcción del Kavanagh en 1935. Sus escaleras tienen 1410 peldaños revestidos con mármol de Carrara y están decoradas con herrajes, vitraux, lámparas y molduras, mientras que las paredes y columnas fueron cubiertas por granito. Cinco años más tarde, el Barolo vería el nacimiento de su mellizo al otro lado del río, cuando los empresarios Salvo le encargaron a Palanti una obra con su impronta híbrida y particular en Montevideo.

Actualmente, en el palacio funcionan oficinas con distintas finalidades. Sus puertas, sin embargo, permanecen abiertas a los caminantes que decidan dejarse absorber por su magnetismo, intacto a casi cien años de su construcción.

Palacio Barolo | Av. de Mayo 1370 (Monserrat)