Pasaje Bollini

Faroles, adoquines y cálidos edificios construyen una calle mágica

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Pasaje Bollini

Pasaje Bollini

Faroles, adoquines y cálidos edificios construyen una calle mágica 


Ciertos lugares de Buenos Aires atesoran una personalidad propia, ese encanto porteño que desdeña las descripciones; el pasaje Bollini es uno de ellos. A su historia, salpicada de epidemias, inmigrantes, ferias y malevaje, se agrega un presente capaz de deleitarnos con el recorrido de sus dos económicas cuadras llenas de cultura, al punto de haberse transformado hace algunos años en referente de las artes plásticas.

Frecuentado por destacados artistas como Pérez Celis y Raúl Soldi, incluso se han organizado muestras en la vía pública. Distintos pubs y bares, entre los cuales se destaca el histórico “La dama de Bollini”, también supieron ser visitados por personajes icónicos de la cultura porteña: Escardó, Girri, Fermín Estrella Gutierrez, entre otros, y hasta Borges, que dedicó un poema a la “cortada Bollini”. El paisaje y la arquitectura constituyen un pintoresco viaje al pasado, donde el adoquinado centenario luce flanqueado por las angostas veredas de la vieja aldea.

A pesar del entorno lleno de edificios altos, las dos apretadas cuadras del pasaje han conservado sus antiguas casas bajas, la mayoría construidas hacia fines del siglo XIX y principios del XX. Entre las que pertenecieron a la familia Bollini, inmigrantes italianos que como tantos otros contribuyeron al desarrollo del país, está la sede de la fundación homónima. El reciclado edilicio ha sido respetuoso de las características históricas al punto que muchas “nuevas” decoraciones respetan la “antigüedad” en mínimos detalles, como es el caso de los faroles que lucen las medianeras de algunas propiedades. Catalogado como área de Arquitectura Especial (AE) por la legislatura porteña, desde entonces el lugar debe preservar el carácter que lo identifica asegurando de ese modo que el paseo por la geografía sea al mismo tiempo un vuelo por la historia.


Pasaje Bollini 2100-2300, Recoleta. 


Crédito de foto: María Paula Pia para DisfrutemosBA.