Relojes de la Ciudad

Un homenaje a los maestros relojeros, guardianes del tiempo porteño

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Relojes de la Ciudad

Durante el s. XIX,  hubieron más de 100 relojes urbanos distribuídos por las fachadas de edificios públicos, iglesias y construcciones privadas de la Ciudad de Buenos Aires. En aquella época, solo unos pocos privilegiados tenían reloj de pulsera o bolsillo. Por eso, estos gigantescos relojes eran de vital importancia para el funcionamiento de la urbe. Y, aunque algunos fueron cayendo en desuso o se detuvieron, en estos últimos años han vuelto a funcionar gracias a la apasionada obsesión de maestros relojeros y programas gubernamentales que los revalorizaron.

En la actualidad, la Ciudad cuenta con 64 relojes que dependen del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, como el de la Torre de los Ingleses o el Cabildo, todos en funcionamiento. Existen muchos más, todos mantenidos y cuidados celosamente por los maestros relojeros, guardianes del tiempo porteño. Ellos ejercen una profesión que requiere de talento, meticulosidad y prolijo cuidado. Entre los relojeros más conocidos, cabe mencionar a Alberto Selvaggi, que restauró y mantiene el reloj de la Legislatura; Javier Terenti, a cargo del de la Torre Monumental, y Guillermo Del Valle, que donó el de la Casa Rosada. 

En la Argentina, los joyeros y relojeros están nucleados en varias asociaciones o cooperativas. Una de ellas, es la Cámara Argentina de Empresarios de Joyas y Afines, que reúne a orfebres y a relojeros, pero también a comerciantes, fabricantes, importadores, distribuidores, revendedores, proveedores y docentes vinculados a esta actividad que acompaña al ser humano desde tiempos inmemoriales.

El Día del Joyero y el Relojero se celebra hoy, 3 de noviembre. A modo de homenaje, recorremos algunos de los más importantes relojes de nuestra Ciudad.


RELOJ TORRE MONUMENTAL

Elevado a más de treinta metros, el gran reloj de la Torre Monumental, más conocida como Torre de los Ingleses en honor a sus donantes, ostenta orgulloso su doble nacionalidad: por un lado británico de origen, y a la vez hijo dilecto de Retiro, que sin él luciría vacío. Además de ser el más exacto de todo Buenos Aires, sus cuadrantes de opalina constituyen apenas el rostro de este gigante. Su maquinaria de cien kilos y péndulo de cuatro metros están integrados a un mecanismo activador del carrillón, con cinco enormes campanas de bronce de siete toneladas y un tañido que imita al de la Abadía de Westminster.

Sin exagerar, podría decirse que la torre es en realidad la cobertura arquitectónica del gran mecanismo digno de semejante revestimiento: nada menos que quinientos cincuenta mil ladrillos “vistos” estilo neorrenacentista cuyo diseño corresponde al arquitecto Ambrose Poynter. Otros detalles alusivos a su país de origen potencian la belleza de la obra: la flor del Cardo, la Rosa de la Casa Tudor, el Dragón Rojo de Gales y el Trébol de Irlanda. 

Al reloj propiamente dicho, réplica del célebre Big Ben londinense, se accede por una escalera marina y, pese a ser electro mecánico, permite que se le de cuerda a mano en caso de un eventual corte de luz. Fabricado por la prestigiosa casa Gillett & Johnston de Croydon, Inglaterra, se luce especialmente durante la noche gracias a los reflectores colocados detrás de su cuerpo de opalina blanca. La gran pieza mecánica fue construida con madera de roble, bronce y hierro fundido, en tanto el péndulo de 4 metros genera el acople de engranajes gigantes, poleas con pesas de cien kilogramos y motores electromecánicos que se activan en forma automática cada cuatro días, cuando se agota la cuerda del reloj.


Torre Monumental | Av. Dr. José María Ramos Mejía 1315, Retiro. 



RELOJ LEGISLATURA

La Torre del Reloj, de 97 metros de altura, es uno de los signos distintivos del Palacio Legislativo, inaugurada en 1931. Por entonces, una de las construcciones más elevadas de la Ciudad. De forma octogonal, remata en una cúpula de bronce que sostiene un pararrayos. Su reloj es de cuatro cuadrantes que miden 4 metros y medio cada uno. En su interior se encuentra el mecanismo patrón que lo activa. Cada quince minutos, pone en funcionamiento sus cinco campanas llamadas “La Santa María”, “La Niña”, “La Pinta”, “La Porteña” y “La Argentina”; la mayor pesa 1,8 toneladas. Otro carrillón (conjunto de campanas grandes convenientemente afinadas y ordenadas para producir melodías, de origen alemán, con 30 campanas y más de 27 toneladas de peso), puede usarse para tocar melodías por medio de un teclado de madera que se encuentra en la torre.

La imponente figura de la Torre del Reloj se aprecia desde la Pérgola, que se encuentra a cielo abierto en el cuarto piso y en la que se destaca un jardín en altura que balconea sobre la Cúpula del Hall de Honor y la cubierta de vidrio, cuyo luminoso remate se vislumbra desde el Recinto de Sesiones. 

El Palacio de la Legislatura porteña se terminó de construir en 1931. Los arquitectos, Eduard Le Monnier y Héctor Ayerza, se inspiraron para el diseño en el neoclacisismo francés del siglo XVIII. 


Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires | Perú 160

RELOJ CASA DE LA CULTURA

Inaugurado en 1898, el elegante edificio de la Casa de la Cultura fue pensado como la usina de producción del diario La Prensa, uno de los periódicos más representativos de la época. De ahí que el águila ubicada sobre el reloj represente una alegoría del periodismo, que observa todo lo que sucede. Recuperado para la Ciudad, en sus dependencias funciona actualmente el Ministerio de Cultura porteño, en tanto los salones se utilizan para muestras de arte, cursos, presentaciones y recitales. 

Su maravilloso reloj fue realizado por el prestigioso relojero francés Paul Garnier (1801-70), que, se dice, es el único suyo en toda América. Sobre esa pieza, se ubica el águila, "que todo lo ve" y encima de ellos se erige una monumental representación de la diosa de la sabiduría, Palas Atenea (en Grecia) o Minerva (Roma) de Maurice Bouval. Ambas obras evocan al periodismo y a la libertad de prensa. 

El edificio construido a instancias de su propietario José C. Paz y proyectado en París, fue adaptado al terreno en la Argentina por los ingenieros Carlos Agote y Alberto Gainza -egresados de L´Ecole des Beaux Arts de París- para ser la nueva sede de uno de los diarios más importantes del país, en la recién inaugurada Avenida de Mayo (1896), primer boulevard de la ciudad. Tanto las fachadas como los majestuosos interiores en estilo ‘Garnier’, combinan magistralmente elementos de múltiples firmas de procedencia francesa, destacándose la opulencia del Salón de Actos (Salón Dorado) y la emblemática estatua-farola de bronce que corona la fachada y anunciaba al sonar de su sirena las noticias relevantes del momento. Actualmente, aloja las oficinas de la Secretaria de Cultura del Gobierno de la ciudad.


Casa de la Cultura | Av. de Mayo 575

El reloj de la Iglesia del Pilar es el más antiguo de Buenos Aires. En 1730, se instalaron en la zona los franciscanos y, desde hace más de 270 años, marca las horas porteñas. El reloj es esférico y sus números son arábigos, contando con un doble sistema de campanadas (foto) . También está el reloj de la Auditoría General de la Nación, frente al Palacio del Congreso, con sus dos figuras de bronce que parecen golpear una campana. Y algunos muy curiosos, como el que se encuentra ubicado en el Edificio Transradio, en avenida Corrientes y San Martín, que además de dar la hora muestra los signos del zodíaco, los meses y las estaciones. Tanto el reloj como el edificio fueron proyectados por el arquitecto noruego Alejandro Christophersen.

Todos estos relojes y muchos otros, pese a cumplir hoy una función más ornamental que utilitaria, forman parte de nuestro patrimonio, enaltecen la Ciudad y se ocupan de lo más vital que pasa en la vida de los seres humanos: El Tiempo. ¡Feliz día, relojeros!


Fotografía: Paula Pía para Disfrutemos BA.